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Imagen de mi propiedad. |
El florecimiento
Voy a hacer conmigo
lo que la primavera
hace con los cerezos,
para poder hacer contigo
lo que el verano
hace con los sueños.
Alúmbrame
para alumbrarte yo.
Ilumina mi camino con tu luz,
que como una fiel antorcha
yo iluminaré tu infinitud.
Por favor,
basta de noches
sin luna
y sin estrellas.
Sin ver en mi oscuridad
las semillas que germinarían
a buen seguro,
palpando a tientas pequeños bultos
que horrorizaban las torpes manos
que aún no habían aprendido
el tacto de los brotes y los tallos.
Por favor,
basta de días
sin sol
que nutra el corazón.
Basta de días
sin lluvia
que enraíce la esencia.
Es hora de revelar
el obviado misterio.
Es la hora de la magia.
Es la hora de las flores.
Que se abran en mí
a cientos, a miles,
como alas de mariposa
que envuelven nimios
cosmos que todo
lo trascienden
y que esparzan su
inmaculado aroma
por el cielo añil
de agosto,
compartiéndome
y completando
el mundo.
Hasta llegar a ti.
Y que me encuentres
en tu corazón.
Y que creemos
entre los dos
la estación más bella,
colorida e intensa,
como prefieras,
y que nos inundemos
de flores y de sueños.
Y que juntos
bañemos el mundo
con la luz más tierna.



